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“Ah Kim Pech”, donde la nostalgia se convierte en hogar

A veces una canción no llega para romperte… llega para sostenerte. Y justo desde ese lugar emocional aparece “Ah Kim Pech”, el nuevo sencillo de Celeste Salloum, una pieza que no solo se escucha, se siente como arena tibia entre los dedos, aunque estés atrapadx en el caos de la ciudad.

“Ah Kim Pech” —nombre maya del actual estado de Campeche— funciona como una especie de carta emocional a un lugar que habita más en la memoria que en lo físico. Celeste construye aquí una narrativa sobre pertenecer intensamente a un espacio incluso cuando no puedes volver a él, una nostalgia que no duele, pero sí pulsa. Es ese tipo de recuerdo que no se va, que se queda a vivir en el cuerpo.

Musicalmente, la canción se mueve entre una base pop que se expande hacia lo alternativo, incorporando detalles sutiles del folklore mexicano que no se sienten forzados, sino orgánicos. Todo suena cálido, cercano, casi como si la canción te hablara al oído. La producción de Juan Pablo Villa, junto con la mezcla e ingeniería de Alan Ortiz Grande, logra un equilibrio delicado entre lo tradicional y lo contemporáneo, sin perder esa sensibilidad íntima que define el proyecto.

La letra es uno de los puntos más fuertes del track. Desde el primer verso —“Yo quería ser de mar, pero me tomó el desierto”— Celeste plantea una contradicción emocional poderosa: el deseo de pertenecer frente a la realidad que te arrastra a otro lugar. Hay imágenes constantes de mar, viento, manglares y coral que construyen un universo sensorial lleno de texturas. No es solo geografía, es identidad fragmentada.

El estribillo repetitivo de “Ah Kim Pech” funciona casi como un mantra, como si nombrar ese lugar fuera una forma de no perderlo. Y en medio de todo, aparecen líneas que evocan raíces, historia y memoria colectiva, conectando lo personal con lo cultural de una forma muy natural.

El video oficial, lanzado el mismo 8 de mayo, amplifica este concepto desde un ángulo visual interesante. Mientras la canción te transporta a paisajes marinos, el video juega con la ironía de habitar una ciudad sin mar, reforzando esa tensión entre lo que deseas y lo que tienes. Esta dualidad se vuelve clave en el universo creativo de Celeste, donde lo emocional y lo contextual siempre están en diálogo.

Dentro del panorama indie/alternativo latino, el proyecto de Celeste Salloum encuentra puntos de conexión con artistas como Silvana Estrada por su sensibilidad y uso de elementos tradicionales, pero también dialoga con la frescura y actitud de Bratty, Bruses y Renee. Aun así, lo suyo no se siente derivativo: hay una identidad clara que apuesta por resonar antes que encajar.

Celeste, cantautora y multiinstrumentista basada en la Ciudad de México, construye su música desde un lugar profundamente íntimo. Sus canciones nacen de lo que duele, de lo que permanece y de todo aquello que muchas veces no se puede decir en voz alta. Hay una intención muy clara en su propuesta: crear un refugio emocional para quien escucha.

Ese refugio también se alimenta de referencias muy específicas: una CDMX pre-pandemia, vínculos que cambian con el tiempo, la familia como recuerdo persistente. Todo eso vive en su narrativa sin necesidad de explicarse demasiado, porque se siente.

Actualmente, Celeste se encuentra en una etapa de crecimiento constante, con lanzamientos activos y presentaciones en vivo en distintos venues de la ciudad, construyendo una conexión directa con su audiencia. Paso a paso, canción a canción, está creando un universo donde quedarse un rato no solo se antoja… se necesita.