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ADÉLA convierte sus sueños de popstar en realidad con PRIMA, su álbum debut

De su paso por Dream Academy a convertirse en una de las nuevas apuestas del pop internacional, ADÉLA presenta PRIMA, un álbum que mezcla hyperpop, electrónica, nostalgia dosmilera y referencias a algunas de las grandes figuras de la cultura pop.

ADÉLA ya no está intentando llegar a Los Ángeles. Ahora está haciendo que Los Ángeles llegue hasta ella.

La cantante eslovaca Adéla Jergová, de 22 años, acaba de lanzar PRIMA, su álbum debut bajo el sello Capitol Records. El proyecto, compuesto por 11 canciones y poco más de 31 minutos, representa el siguiente capítulo de una historia que comenzó mucho antes de que su nombre apareciera en los créditos de un disco pop.

ADÉLA, cantante eslovaca de 22 años, presenta su álbum debut PRIMA, que fusiona géneros como hyperpop y electrónica. Con referencias a su pasado como bailarina y a figuras del pop, ADÉLA transforma su eliminación en un reality en una historia de empoderamiento, mostrando su evolución y reafirmando su lugar en la música.
Puedes escucharlo dando click en la imagen

Antes de dedicarse completamente a la música, ADÉLA se formó como bailarina de ballet y estudió en instituciones como el Vienna State Ballet y la English National Ballet School. Posteriormente llegó a Estados Unidos para perseguir una carrera musical y participó en Dream Academy, el reality que buscaba formar al grupo KATSEYE. Aunque fue eliminada durante el proceso, aquella experiencia terminó convirtiéndose en parte de la historia que ahora cuenta desde su propia perspectiva.

Y PRIMA no intenta esconder ninguna de esas etapas. Al contrario: las convierte en combustible.

De prima ballerina a popstar

El propio título del álbum tiene un doble significado. Prima significa “primera” en eslovaco, pero también conecta directamente con el concepto de prima ballerina, un término utilizado para referirse a las principales bailarinas de una compañía.

La idea encaja perfectamente con la narrativa de ADÉLA: alguien que pasó años entrenando para dominar un escenario y que ahora está trasladando esa disciplina al mundo del pop.

Musicalmente, PRIMA combina pop de los 2000, electrónica, hyperpop, hip-hop y sonidos inspirados en los 90, con una producción liderada principalmente por Blake Slatkin y Dylan Brady, este último conocido también por su trabajo con 100 gecs.

Pero las referencias no están ahí simplemente para decorar.

ADÉLA ha contado que entre los discos que marcaron su formación están My Everything de mariana Grande, Bangerz de Miley Cyrus y Beyoncé, el álbum homónimo de Beyoncé.

Y esas influencias aparecen constantemente entre las canciones de PRIMA.

El inesperado vínculo con Miley Cyrus

Probablemente uno de los datos más interesantes del álbum está en “Ain’t In LA”, la canción que terminó convirtiéndose en el gran escaparate de ADÉLA.

Desde sus primeros segundos, el tema recuerda inevitablemente a “We Can’t Stop” de Miley Cyrus. Pero aquí hay algo más que una referencia sonora.

Theron Thomas, uno de los compositores de “We Can’t Stop”, también aparece como compositor de “Ain’t In LA”. Y no solamente eso: la voz masculina procesada que aparece en la canción de ADÉLA es también la de Thomas, quien participó vocalmente en el éxito de Miley.

En los créditos oficiales de “Ain’t In LA” aparecen ADÉLA, Dylan Brady, Blake Slatkin, Billy Walsh y Theron Thomas como compositores.

Es decir, esa sensación de estar escuchando una especie de prima lejana de “We Can’t Stop” no es precisamente casualidad.

Y hay otro detalle delicioso: “Ain’t In LA” también utiliza una estética musical que mira hacia el pop y hip-hop de mediados de los 2010, mientras su letra le da la vuelta al clásico sueño de convertirse en estrella en Los Ángeles.

La canción básicamente dice: tal vez no necesitas irte de tu ciudad para convertirte en alguien.

“Ain’t In LA” es también una carta a las chicas que se quedaron en casa

La inspiración de la canción nació después de que ADÉLA regresara a Eslovaquia y encontrara fotografías antiguas de su madre cuando tenía 18 años.

El videoclip fue grabado en Bratislava, su ciudad natal, y juega precisamente con la idea de mirar hacia Hollywood mientras permanece físicamente lejos de él.

La letra menciona a chicas de ciudades desconocidas, habla de sueños que parecen no tener cabida en casa y termina cuestionando la idea de que todo aquel que quiera triunfar tiene que escapar a Los Ángeles.

La paradoja es bastante bonita: la canción que habla de no necesitar Los Ángeles terminó siendo uno de los grandes momentos de la carrera de una artista que se mudó allí para perseguir su sueño.

Nicole Kidman entra al universo de ADÉLA

Otro de los grandes momentos de PRIMA es “Nicole Kidman”, una canción que convierte a la actriz australiana en una especie de símbolo de glamour, autonomía y poder.

El videoclip, dirigido por Hannah Lux Davis, está construido como un desfile de referencias a la carrera de Kidman, incluyendo Eyes Wide Shut, Moulin Rouge!, Birth y Babygirl, además de su famoso comercial de AMC Theatres.

La referencia incluso llegó hasta la propia Kidman.

La actriz reconoció a ADÉLA durante un encuentro en Londres y aseguró que planea asistir a uno de sus conciertos en Nashville.

Una canción llamada “Nicole Kidman” que termina consiguiendo la atención de Nicole Kidman. El universo cerrando un círculo bastante perfecto.

Madonna, Destiny’s Child y una infancia construida con cultura pop

“Ain’t In LA” también contiene una pequeña cápsula de nostalgia pop: ADÉLA menciona a Madonna y Destiny’s Child dentro de la canción.

La referencia tiene sentido dentro de su propia historia. La cantante ha explicado que creció consumiendo cultura estadounidense y que incluso utilizaba Disney Channel para aprender inglés.

Así, PRIMA funciona también como un álbum sobre la construcción de una identidad a partir de las estrellas que vimos desde lejos cuando éramos niños.

Primero fueron las pantallas. Después llegaron los escenarios.

Un álbum sobre quererlo todo

El resto de PRIMA continúa explorando esa personalidad.

KGB” abre el álbum con una actitud desafiante; “Boys” se mueve hacia un pop dosmilero con guiños a la sensualidad de aquella época; “Red Bottoms” habla desde un lugar más vulnerable; “Marijuana” juega con el deseo y las relaciones; mientras que “Therapy” rompe todavía más la cuarta pared y convierte las inseguridades de ADÉLA en parte del espectáculo.

Incluso los créditos esconden nombres importantes. Julia Michaels, una de las compositoras más reconocidas del pop contemporáneo, participa en “Red Bottoms” y también aparece vinculada al proyecto.

El resultado es un disco que no parece interesado en presentarnos a una ADÉLA perfectamente empaquetada.

Quiere mostrarnos a una artista que todavía está descubriendo quién es.

De eliminada de un reality a protagonista de su propia historia

Quizá esa sea la parte más interesante de PRIMA.

ADÉLA pudo haber quedado reducida a una nota al pie en la historia de Dream Academy: una de las participantes que no llegó a formar parte de KATSEYE.

En cambio, convirtió aquella eliminación en el inicio de su propia narrativa.

Ahora tiene un álbum debut, una identidad visual reconocible, una canción que llegó al Billboard Hot 100 y una historia que conecta ballet, Europa del Este, Hollywood, nostalgia pop y la obsesión por convertirse en estrella.

PRIMA no suena como alguien pidiendo permiso para entrar al pop.

Suena como alguien que ya decidió que el escenario también es suyo.