“EVEREST” llega en un momento donde las fronteras entre influencer, celebridad y artista musical están más borrosas que nunca. Hoy abrir TikTok puede convertirse en el primer paso hacia una discográfica, una gira o incluso una carrera actoral. Y aunque eso no es necesariamente algo malo, sí abre una conversación incóoda pero necesaria: ¿qué tan preparada está realmente una figura viral para convertirse en estrella pop?
Con este nuevo sencillo, DOMELIPA intenta dar uno de los pasos más importantes de su carrera. La canción, coescrita junto a ANASOF, Just Roger, Saak y Paola Calzadilla Sulser, apuesta por un mensaje emocional sobre la gratitud y las personas que permanecen contigo incluso en tus peores momentos. La producción de Just Roger, Saak y Sweet Nenes construye una atmósfera cálida, ligera y bastante digerible para playlists de pop latino contemporáneo.
El problema no está necesariamente en la canción. “EVEREST” funciona. Tiene una melodía amable, un coro fácil de recordar y una estética sonora que encaja perfecto con el algoritmo actual. El verdadero tema está en la identidad artística detrás del sencillo. Porque mientras escuchas la canción, es imposible no pensar en el molde que otras artistas mexicanas ya construyeron antes dentro del pop digital, especialmente Kenia OS.
Desde la manera en que se presenta visualmente el proyecto hasta ciertos matices vocales y emocionales, “EVEREST” se siente como un producto demasiado familiar dentro de la fórmula “influencer popstar mexicana”. Y ahí aparece la pregunta inevitable: ¿DOMELIPA está encontrando su propia voz o simplemente está replicando un camino que ya demostró ser exitoso?
Porque si algo hizo bien Kenia OS fue entender que el salto de influencer a cantante necesitaba una construcción progresiva. Hubo evolución visual, mejoras vocales, desarrollo performático y una identidad pop cada vez más clara. En cambio, con muchos creadores actuales, la transición parece suceder a velocidad TikTok: un par de millones de seguidores, un sencillo, una campaña estética bien producida… y listo, “nueva estrella pop”.
Eso no significa que DOMELIPA no tenga potencial. De hecho, “EVEREST” deja ver que existe una intención genuina de conectar emocionalmente con su audiencia. La canción transmite cercanía y cariño hacia su círculo más íntimo, alejándose un poco de la obsesión por los himnos de despecho o empoderamiento que dominan el pop latino actual. Hay algo dulce en su propuesta. Algo que podría crecer si se desarrolla con paciencia y dirección artística real.
Pero también es evidente que todavía hay áreas donde el proyecto se siente más construido desde la imagen que desde la música. La interpretación vocal permanece en una zona segura durante casi toda la canción y rara vez alcanza un momento verdaderamente memorable. Todo está cuidadosamente pulido… quizá demasiado. Como si la prioridad fuera mantener intacta la estética de marca personal antes que arriesgarse artísticamente.
La industria actual también tiene parte de culpa. Las plataformas digitales convirtieron la popularidad en un atajo para entrar al entretenimiento formal. Antes, alguien soñaba durante años con lanzar un sencillo; ahora basta con tener una fanbase sólida y engagement constante. El resultado es una generación de influencers que terminan actuando o cantando casi por inercia, incluso cuando da la impresión de que nunca existió una verdadera intención artística previa.
“EVEREST” probablemente funcionará muy bien entre el fandom de DOMELIPA y dentro del ecosistema pop juvenil mexicano. Tiene todos los ingredientes para viralizarse: una producción accesible, un mensaje sentimental y una figura pública con alcance masivo. Pero la verdadera prueba apenas comienza. Porque una canción viral puede convertirte en tendencia… mientras que una identidad artística auténtica es lo que realmente te convierte en estrella.
En conclusión, “EVEREST” no es una mala canción. De hecho, cumple perfectamente con lo que promete: un pop emocional, suave y diseñado para conectar con una audiencia joven que ya siente cercanía con DOMELIPA desde redes sociales. El verdadero desafío no está en lograr reproducciones o viralidad, sino en demostrar que detrás del fenómeno digital existe una artista capaz de sostener una carrera propia, reconocible y auténtica. Porque en una industria donde cada vez más influencers intentan convertirse en cantantes, destacar ya no depende únicamente de la popularidad… sino de tener algo que decir que nadie más pueda replicar.
