En un panorama musical que todavía aprende a nombrar el deseo sin pedir permiso, aparece SÓFFICA con su primer EP debut, una fantasía, como quien enciende una luz rosa tenue en medio de la pista y decide que ahora se baila distinto. No desde la mirada ajena, no desde la explicación constante, sino desde el pulso íntimo de lo que se siente cuando el vínculo apenas empieza a respirar.
SÓFFICA, proyecto liderado por lx cantante y compositorx no binarix Sofía Gutiérrez Villegas, nace como un gesto político suave pero firme. El nombre juega con lo “sáfico”, esa palabra que abraza los vínculos entre mujeres y disidencias, y la transforma en identidad sonora. Desde México, su propuesta mezcla R&B e indie pop sensual y latino, escribiendo letras para mujeres, personas no binarixs, trans y otras disidencias que pocas veces han sido el centro del relato romántico.

una fantasía reúne cinco canciones que recorren distintas etapas del deseo, la autonomía y el vínculo sáfico. El EP se mueve entre el indie pop, el pop alternativo y matices de R&B contemporáneo, construyendo una narrativa donde los vínculos queer y LGBTQ+ no se presentan desde el conflicto, sino desde el romance, el goce y la sensualidad. Aquí el amor no es tragedia obligatoria; es posibilidad, expectativa y decisión consciente.
El concepto del material aborda el inicio de un vínculo romántico desde una perspectiva íntima y contemporánea. El deseo aparece primero como hipótesis, como electricidad en el aire. Después llega la tensión emocional previa a la reciprocidad, esa pregunta que flota cuando todavía no se sabe si el sentimiento será espejo. Y finalmente, la entrega. No como caída, sino como elección.
El viaje abre con “indiePOP”, una declaración directa y juguetona. La química ya no se esconde detrás de miradas evasivas; aquí el coqueteo se vuelve frontal, divertido, casi insolente en su seguridad. Con un pulso marcado y energía alta, la canción captura ese momento exacto en el que la ligereza deja de ser casual y empieza a sentirse eléctrica.
Luego llega “soloYÓ”, el segundo momento del EP, donde la narrativa se repliega hacia adentro. Después del juego inicial, aparece una pausa necesaria: antes de cualquier promesa compartida existe una identidad propia que no se negocia. La canción funciona como eje emocional del proyecto, reafirmando autonomía sin romper la tensión romántica que lo atraviesa. Es una declaración que susurra: me gustas, pero no me pierdo.
En “quiZá”, la tercera estación del recorrido, la presencia deja de ser esporádica y se convierte en hábito. La frecuencia crea apego y la pregunta sobre la reciprocidad se instala con nombre propio. Sonoramente más luminosa y movida, la canción acompaña esa sensación de impulso constante, como un pensamiento que vuelve una y otra vez, insistente y dulce.
“eXcusas” marca el cuarto momento, cuando la ambigüedad empieza a perder sentido. La atracción ya no quiere disfrazarse. El deseo pide más cercanía y la mente se llena de la otra persona sin pedir autorización. Con una base rítmica inspirada en el reggaetón y energía de fiesta, la canción convierte la tensión en movimiento corporal, en calor compartido, en mirada que no se aparta.
El cierre llega con “MARea”, una declaración de entrega total. El oleaje funciona como metáfora del vaivén pasional: impredecible, intensa, envolvente. Desde una raíz sáfica, la canción afirma una experiencia afectiva donde la identidad no binaria está presente sin explicación ni concesión. Influenciada por el R&B, su atmósfera más densa sostiene la sensualidad y la profundidad emocional del desenlace, como si el deseo finalmente encontrara su propia marea.
Inspirada por artistas como Young Miko, Girl Ultra y Kali Uchis, SÓFFICA construye un universo donde la tensión, el juego y la ternura conviven sin jerarquías. En una fantasía, el romance sáfico no es subtexto ni metáfora críptica. Es protagonista. Es ritmo. Es cuerpo. Y sobre todo, es una voz mexicana que decide contar su historia desde el deseo en estado puro, sin pedir traducción.
