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Nescafé Vaivén 2025: donde el calor y la calma bailan juntos

El sol de Morelos no perdonó desde temprano. En Jardines de México, el calor de la eterna primavera se hizo sentir con fuerza, abrazando a miles de asistentes que llegaban con outfits ligeros, gafas grandes y esa vibra de quienes saben que van a vivir algo bueno. Era el regreso del Nescafé Vaivén 2025, y aunque el termómetro rebasaba los treinta grados, el ambiente se sentía más templado que nunca: había algo en el aire, una energía suave, genuina, casi mágica.

Desde las primeras horas, el público vibraba bonito. No era el típico festival de empujones ni gritos; aquí todos se trataban bien, compartían agua, espacio y hasta abanicos. Llamaba la atención que había más mujeres que hombres, y eso imprimía una energía distinta, más amable, más segura, más libre.

El festival arrancó con un desfile de propuestas que iban desde el pop alternativo hasta la electrónica más envolvente. Entre los momentos más especiales estuvo el debut de Natt Calma, quien vivió su primera experiencia en un gran festival. Su presencia, fresca y vulnerable, conectó rápido con el público. Fue de esas presentaciones donde no importa si conoces o no las canciones: terminas hipnotizado por la emoción del momento.

Durante más de doce horas ininterrumpidas de música, los escenarios de Vaivén fueron un vaivén literal —un fluir constante entre beats, luces y atardeceres anaranjados que parecían pintados a propósito. Pero el verdadero clímax llegó cuando Disclosure tomó el control. Su set de más de dos horas fue una clase maestra de electrónica en vivo: mezclas finísimas, visuales hipnóticos y un ensamble instrumental que hizo vibrar hasta el pasto. Cada drop, cada transición, fue recibido con brazos al cielo y coros de pura euforia.

No todo fue perfecto. The Blaze dejó mucho que desear con un DJ set plagado de fallas técnicas y un ritmo tan plano que muchos asistentes optaron por explorar el recinto o descansar en las áreas verdes. Fue apenas en los últimos quince minutos que logró levantar un poco el ánimo, aunque ya era tarde: el público había perdido la paciencia.

Hubo también un detalle que ensombreció, aunque ligeramente, la experiencia: un Aviso de Asunción de Riesgos y Exoneración de Responsabilidad impuesto de forma repentina y que muchos calificaron como innecesario y fuera de lugar. Un recordatorio legal que rompía con la atmósfera chill que caracteriza al festival, más enfocado en la buena vibra que en el miedo a los riesgos.

Aun así, Vaivén 2025 fue una edición impresionante. No tanto por el despliegue de luces o la magnitud de los nombres, sino por la sensación general de comunidad. Pese a la nula presencia de seguridad formal, con apenas unos cuantos guardias más decorativos que efectivos, el público se encargó de cuidarse a sí mismo. Era casi surreal ver cómo la gente podía dormir en el pasto, dejar sus cosas a un lado, y saber que todo estaría ahí al despertar.

Al final del día, el sol se fue, pero la calma quedó. Nescafé Vaivén 2025 no fue solo un festival: fue un recordatorio de que la música, cuando se comparte desde el respeto y el disfrute, puede ser más segura que cualquier operativo. Una jornada larga, calurosa, imperfecta y hermosa, donde el vaivén de la música se volvió también el vaivén de la humanidad.

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Hugo Gava

Creador libre de etiquetas, todologo de tiempo completo. Así como me encuentras en el cine disfrutando de una buena película me puedes encontrar en un concierto o festival de música. Haciendo historia #ALoLoco