El lanzamiento de “Lechita” de Bb Trickz llega con más dudas que certezas. Desde el primer momento, se percibe como un proyecto extraño, que oscila entre lo experimental y lo improvisado, sin terminar de definirse en ninguno de los dos terrenos. Y aunque la música no debería hacerse “a fuerzas”, aquí pareciera que el esfuerzo mínimo se disfrazó de propuesta artística.
El arranque con una simple nota de voz es un ejemplo claro: ¿eso realmente aplica como interpretación? Más que innovar, da la impresión de que se buscó alargar artificialmente la duración del proyecto. Lo que podría haber funcionado como un detalle íntimo o anecdótico, aquí se convierte en un recurso que genera más desconcierto que interés.
En cuanto a la extensión, es inevitable cuestionar: ¿un EP de apenas cinco minutos puede considerarse como tal? La industria musical ya es flexible con los formatos, pero esto parece llevar el límite al extremo. Con tan poco material, lo lógico habría sido condensar las ideas en un solo sencillo, más coherente y contundente.
La comparación con trabajos previos de Bb Trickz es inevitable. “80’z” marcó un momento de frescura y fuerza en su propuesta, mostrando personalidad y una identidad clara. Sin embargo, en “Lechita” no encontramos ni la sombra de aquella energía. Aquí todo se siente diluido, como si faltara convicción en cada paso del proceso creativo.
Lo curioso es que el EP no carece totalmente de momentos rescatables. “Fresa” logra sobresalir gracias a su ritmo pegadizo y relativamente bailable, convirtiéndose en lo único que deja un mínimo de huella en la escucha. No es un himno ni un hit memorable, pero al menos aporta algo de ligereza a un conjunto que, de otro modo, sería casi irrelevante.
El resto de las piezas, en cambio, parecen más borradores que canciones terminadas. Ideas que podrían haberse desarrollado, pero que quedaron truncas, como si la prisa por lanzar algo hubiese pesado más que la intención de entregar un producto redondo. Esa sensación de inacabado atraviesa todo el proyecto, debilitando aún más su impacto.
Y entonces surge la gran pregunta: ¿qué estaban pensando Belize Kazi y el productor Lucas Sierra al darle forma a este material? ¿Fue una apuesta por la provocación minimalista? ¿Un intento de ironizar sobre los formatos tradicionales? ¿O simplemente una falta de dirección disfrazada de atrevimiento?
Porque si el objetivo era romper esquemas, “Lechita” no lo logra. En lugar de generar un golpe de frescura, el resultado es un trabajo que confunde más de lo que sorprende. Se siente incompleto, como si no hubiera pasado por un filtro de autocrítica antes de salir a la luz.
En conclusión, “Lechita” no consigue consolidarse ni como experimento ni como propuesta seria. Queda atrapado en un limbo entre la ocurrencia y la falta de pulido. Y aunque Bb Trickz ya demostró con otros lanzamientos que tiene talento para brillar, este EP en particular se percibe como un tropiezo innecesario en su trayectoria.

