Así empieza esta historia hecha canción (casi corrido) que este 8 de marzo Caro Luna nos comparte como una reflexion más allá de la inexplicable y sorpresiva anécdota, rescata de la experiencia: el valor, la libertad y la certeza que se han perdido en el mundo de las niñas, esa seguridad innata y una desarrollada intuición, que desafortunadamente el miedo con el que actulmente crecen muchas pequeñas, especialmente en Latinoámerica, les impide desarrollar.
Si bien Caro Luna es de origen sueco por nacimiento, tiene parte de su corazón, cultura e historias ligadas a Mexico y Uruguay, en nuestro país particularmente Acapulco; un pequeño departamento era el punto de reunión donde, de manera periódica se reunia su familia uruguaya exiliada en diferentes paises.
Cuando tenía cuatro años, una de las veces que Caro fue a una de esas reuniones en el puerto, su abuelo se distrajo y no la bajo donde él bajó, y ella viajo sola y recordó donde bajar, hasta llegar a aquel departamento donde la recibieron con llanto.
Antes de que los adultos la encontraran, después de muchas horas de angustia en las que ya se había notificado a la policia, aquella niña Caro Luna, vivió, segun recuerda, un tiempo de gozo viendo el mar.
“…recuerdo todo ese día como un día de libertad, sentada en un autobús, mirando el mar desde la ventana, donde después de viajar durante horas, reconocí la parada correcta y pude volver a casa.”
– Caro Luna
Caro quiso escribir una canción sobre este recuerdo desde la perspectiva de aquella niña, que si bien en una epoca distinta a esta que vivimos, nos habla de esa capacidad, intuicion y disfrute que las niñas tienen, pero que les ha sido robado por el miedo en el que actualmente crecen y les es inculcado.
