El desierto volvió a latir distinto este fin de semana. En el corazón del Coachella Valley Music and Arts Festival, el escenario de Do LaB reafirmó por qué, año tras año, es considerado uno de los epicentros más impredecibles y magnéticos del festival. Con una mezcla de actos sorpresa, curaduría sonora sin etiquetas y una energía casi teatral, su edición 2026 ofreció un viaje sonoro que osciló entre la euforia colectiva y la intimidad electrónica.
Viernes: el factor sorpresa prende la mecha
La jornada inaugural arrancó con un golpe de efecto: John Summit apareció sin previo aviso y convirtió el escenario en un hervidero humano. Su set, previo al lanzamiento de su segundo álbum CTRL ESCAPE, no solo marcó uno de los momentos más multitudinarios del día, sino que también hizo historia al convertirse en el primer DJ set del Do LaB transmitido en vivo.
El pulso siguió con Jazzy, quien debutó en Coachella con una descarga de energía contagiosa, mientras el berlinés MCR-T elevó la intensidad con un set cargado de vocales agresivas y beats de club sin concesiones. La selectora FIFI aportó un toque más experimental, con la presencia de Becky G entre el público, sumándose a la vibra festiva desde la pista.
Sábado: electrónica emocional y colaboraciones inesperadas
El sábado apostó por la versatilidad. Tinashe sorprendió con un DJ set que entrelazó remixes de su propio catálogo con house de alta intensidad, culminando con la aparición de Disco Lines para interpretar “No Broke Boys”.
La emotividad tomó forma al atardecer con Romy, quien transformó el espacio en una pista cargada de melancolía luminosa. Más tarde, la colaboración entre KETTAMA y ¥ØU$UK€ ¥UK1MAT$U aceleró el pulso con una sesión impredecible y vertiginosa. El cierre quedó en manos de Prospa y Josh Baker, quienes sellaron la noche con una descarga clubbing de alto calibre. Uno de los momentos más simbólicos fue el debut en Estados Unidos de BABY J, consolidando su proyección internacional.
Domingo: redención, invitados y cierre monumental
El último día se sintió como un clímax cuidadosamente orquestado. Anyma regresó tras la cancelación de su set del viernes debido al clima, y lo hizo en formato B2B junto a Marlon Hoffstadt. El momento alcanzó otro nivel con la aparición de LISA, desatando una de las ovaciones más intensas del fin de semana.
La fiesta continuó con Whethan, quien mezcló trap y future bass acompañado de invitados como Oliver Tree, mientras Ice Spice era vista entre el público, sumando aún más hype al ambiente. Por su parte, Isaiah Rashad marcó su regreso con una aparición sorpresa, y Poolside aportó el contraste perfecto con su “Daytime Disco”, llenando la tarde de grooves cálidos y atmósferas relajadas.
Más allá del desierto: lo que sigue para Do LaB
Lejos de ser solo un escenario dentro de Coachella, Do LaB funciona como una ventana hacia su universo creativo. Su siguiente parada será Lightning in a Bottle, programado del 20 al 24 de mayo en Buena Vista Lake, California. Este festival insignia expandirá la experiencia hacia terrenos multisensoriales, combinando música, arte inmersivo y espacios interactivos enfocados en comunidad, bienestar y expresión colectiva.
El cartel de 2026 incluye nombres como Empire of the Sun, Zeds Dead, Chase & Status, Maceo Plex y Nia Archives, entre muchos otros, consolidando una propuesta que sigue desdibujando las fronteras entre géneros y disciplinas.
Con una identidad que se rehúsa a ser encasillada, Do LaB no solo volvió a cumplir: volvió a recordarle a Coachella que la magia también vive en lo inesperado.
