Artículo/ Columna,Electrónica,entrevista

Bauhouse: una voz propia en la electrónica contemporánea

Bauhouse (Dj y productor brasileño con raíces argentinas) es uno de esos artistas cuyo sonido no solo entra, se instala, vibra y reorganiza toda la habitación desde adentro. Su música tiene una calidad híbrida y luminosa, que nace de mezclar décadas de influencias, geografías afectivas y una forma muy humana de hacer que el cuerpo reaccione antes de la razón.

Groovy, elegante, contagioso y con precisión: lo de Bauhouse es un puente entre la tradición y el presente, entre Buenos Aires, São Paulo y las metrópolis electrónicas del mundo.

Lo que construye no es solamente sonido, es arquitectura emocional. Y tiene sentido. Su nombre revela mucho de su estética; con líneas claras, intención funcional y una sensibilidad que sabe convivir con la textura, los colores y el caos del pop, funk y house.

En esta conversación, Bauhouse nos abre la puerta a su proceso creativo, a las influencias que lo atraviesan y la filosofía detrás de su autenticidad. Esto es lo que sucede cuando un productor que piensa como arquitecto y siente como un melómano, se sienta a hablar de música.  

Q&A Completo:

¿Cómo describirías tu sonido groovy dentro de la electrónica contemporánea?

Es una mezcla de muchas cosas. Vale mencionar cuáles son mis principales referencias al momento de hacer una track. Por ejemplo, siempre intento traer mucho del funk de los 70, el rock de los 80, la new wave, el indie, el disco y obviamente una enorme influencia del house clásico de los 90 y de los años 2000.

Algunos artistas que me gustan mucho son Armand Van Helden, Duke Dumont, Disclosure, Daft Punk (muchísimo) y Bob Sinclar (mucho de la French Touch). Entonces, cuando me siento en el estudio a crear, diría que lo que sale es el fruto de todas estas referencias: algo groovy, con melodías lindas y energía para bailar.

¿Qué momentos, influencias o paisajes han moldeado la identidad musical que hoy define a Bauhouse?

El propio movimiento arquitectónico Bauhaus de Alemania es una gran influencia para mí, ya que soy muy fan de la arquitectura y del arte en general (el Pop Art es mi estilo favorito dentro de las artes plásticas).

Pero en cuestión de identidad sonora, diría que el toque latino de mi parte argentina y brasileña tiene una gran influencia en cómo me expreso y en lo que considero pertinente transmitir en mis canciones. Todo esto convive con mi enorme admiración por la cultura americana y europea de música electrónica (en específico la francesa y la inglesa).

Cuando entras al estudio, ¿qué es lo primero que buscas capturar: un ritmo, una sensación o un estado mental?

Diría que lo primero que me sale es el ritmo. Siempre entro al estudio sin ninguna pretensión de hacer un sonido específico: sale lo que sale. A veces puede empezar por una melodía que tengo en la cabeza, otras por un ritmo que voy elaborando de a poco.

Tomo el estudio como mi laboratorio y yo soy el científico: las canciones son mis experimentos. Y mientras las voy desarrollando, los sentimientos y el estado mental se van revelando. Es muy abstracto, pero siento que la mayoría de las veces sucede así.

Tu música conecta de forma muy física con quien la escucha. ¿Qué emoción o energía te interesa evocar en cada track?

Quiero que las canciones despierten ganas de saltar de la silla para bailar y exaltarse. Intento llegar a lo que la música electrónica generaba en mí cuando era adolescente: hacerme viajar, servirme como un escapismo de la realidad y emocionarme, tanto en momentos felices como tristes.

Al final del día, busco provocar algún tipo de sentimiento y que los oyentes lo interpreten de la manera que les parezca adecuada. ¡Que lo tomen a su manera!

En un panorama donde todo parece moverse rápido, ¿qué significa para ti mantener autenticidad en tu proceso creativo?

Para mí, autenticidad significa mantenerme fiel a mi verdad. Hoy, en un momento en el que todo es accesible y la información se vuelve desechable muy rápido, lo que realmente te distingue es tu capacidad de honrar tus referencias, tu sensibilidad y lo que genuinamente consideras relevante.

Ser auténtico no solo muestra madurez, sino que también aporta algo diferente, a veces incluso algo nuevo, a un panorama donde muchos buscan replicar fórmulas que ya funcionaron para otros.

Paradójicamente, nunca fue tan fácil ni tan difícil destacarse como ahora. Fácil porque las herramientas están al alcance de todos; difícil porque esa misma accesibilidad genera una homogeneidad enorme. Por eso, sostener tu autenticidad es, para mí, el acto creativo más poderoso que uno puede elegir.

¿Cuál ha sido el descubrimiento —técnico o personal— que más transformó tu manera de producir?

El mayor descubrimiento, tanto técnico como personal, fue entrar al estudio sin la presión de tener que terminar una canción perfecta o crear el próximo hit. Soltar ese peso fue un paso enorme en mi camino como artista, porque me desbloqueó en momentos en los que sentía que la creatividad simplemente no fluía.

Al final, nunca sabes qué tema va a conectar: a veces la canción que pensabas que sería gigantesca no tiene el impacto esperado, y aquella que hiciste sin pretensión termina resonando muchísimo más con el público.

Obviamente, sigo teniendo esas voces internas que dicen que “tiene que ser el próximo hit” o que “tiene que quedar perfecto”, pero al final del día siempre vuelvo a lo esencial: expresar lo que siento en ese momento y recordar que hago música porque la amo.

Al leer y conocer a Bauhouse, es imposible no reconocer la coherencia entre su discurso y su música. Su obra nace entre la fusión de instinto y estructura, entre la memoria y la experimentación.

En un ecosistema donde la electrónica evoluciona a velocidad de la luz, Bauhouse elige un camino menos ruidoso, pero más profundo; construir desde lo que es, desde lo que ama y desde lo que lo formó desde un inicio. 

Quizás esa sea una de las razones por lo que sus tracks no solo se escuchan, sino que se habitan. Y si algo me queda claro después de esta conversación, es que Bauhouse no está siguiendo tendencias; está diseñando, poco a poco, el espacio donde su música quiere existir.