Vestigio está construyendo su universo musical desde la intimidad de una habitación, una computadora recién comprada y noches enteras sin poder dormir. Detrás de La Lluvia Mata, el primer álbum del proyecto liderado por Leo, existe una colección de madrugadas convertidas en canciones, texturas digitales y emociones que encontraron salida entre guitarras cargadas de reverb y capas de ruido que buscan decir tanto como las propias letras.
El músico contó que comenzó a grabar el disco en diciembre completamente por su cuenta, utilizando únicamente una interfaz, su guitarra, un micrófono y una Mac con GarageBand. “Todo lo que se escucha en ese disco es completamente digital”, explicó, detallando que utilizó plugins nativos del programa y algunas herramientas gratuitas descargadas de internet para construir el sonido del álbum. Aunque él mismo compuso y grabó todas las canciones, la etapa final de mezclas y mastering contó con la ayuda de su amigo Ibra, quien terminó de darle forma al proyecto.
Más allá de lo técnico, La Lluvia Mata funciona como una especie de diario. Leo confesó que las letras nacen de experiencias personales y situaciones que ha vivido, mientras que el concepto del disco gira alrededor de la tristeza y las emociones que suelen acompañar la lluvia. “La lluvia normalmente se suele asociar con el color azul y el color azul se suele asociar con la tristeza”, comentó. Sin embargo, quería evitar un título demasiado literal y convertirlo en algo más atmosférico e intrigante.
Esa intención también se refleja en la portada y en el diseño sonoro del álbum. Para Vestigio, era importante que los instrumentos comunicaran emociones por sí mismos y no únicamente las letras. “Quería que no solo hablaran las letras, sino que los instrumentos también te dijeran algo por medio de los efectos”, explicó. Esa búsqueda de texturas y ambientes envolventes terminó convirtiéndose en uno de los elementos más importantes del proyecto y eventualmente lo llevó a comenzar a comprar pedales y equipo para trasladar esa experiencia al escenario.
Uno de los aspectos más personales detrás de La Lluvia Mata es que gran parte del disco nació durante noches de insomnio. Leo confesó que suele tener dificultades para dormir y que muchas canciones aparecieron precisamente en esos momentos de madrugada donde la mente parece no apagarse nunca. “Me llegaban ideas estando acostado y era como: ‘Ah, por fin tengo algo que hacer’”, recordó entre risas. En varias ocasiones, levantarse de la cama para grabar una melodía o escribir una idea terminaba ayudándolo a tranquilizarse lo suficiente para finalmente quedarse dormido.
El proceso creativo nunca tuvo una fórmula fija. Algunas canciones surgían improvisando con la guitarra y otras aparecían apenas despertaba. De hecho, el artista confesó tener decenas de notas de voz grabadas casi dormido en su celular, tarareando melodías para no olvidarlas después. “Tengo muchísimas grabaciones de voz en las que estoy tarareando alguna melodía completamente dormido”, contó, dejando ver el lado más espontáneo y caótico de su composición.
En cuanto a influencias, el sonido del álbum bebe directamente del shoegaze y el dream pop. Bandas como Slowdive y Whirr fueron fundamentales durante la creación del disco, además de otros proyectos como Lovely Valentine. “Es lo que estaba escuchando en ese momento y lo que sigo escuchando”, explicó Leo, quien aseguró que todavía quiere seguir explorando ese sonido mientras busca desarrollar una identidad propia dentro del género.
Y aunque La Lluvia Mata apenas comienza su recorrido, Vestigio ya tiene la mirada puesta en el futuro. El músico reveló que actualmente ya trabaja en nuevas canciones y demos para un próximo álbum, aunque esta vez quiere tomarse más tiempo para explotar sus capacidades de composición. “Quiero seguir haciendo muchísima música con los años”, aseguró.
Con un debut construido desde la soledad de las madrugadas, plugins gratuitos y emociones difíciles de ocultar, Vestigio deja claro que La Lluvia Mata no solo es un álbum de shoegaze: es el retrato sonoro de alguien intentando encontrar calma entre el ruido.
