Artículo/ Columna

Marcha de la «Generación Z»: Boomers queriendo encajar con la chaviza

La “marcha de la generación z que no es gen z” nació como esos trends que alguien intenta forzar para verse joven… pero que huelen a colonia de adulto desde kilómetros. La convocatoria apareció con un branding supuestamente juvenil, frases aspiracionales y colores vibrantes, como si la estética pudiera maquillar la intención real detrás del movimiento.

Según sus organizadores, esta era “la voz de la juventud mexicana” levantándose por el futuro del país. Súper lindo el discurso, claro, pero cuando una persona rasca tantito la superficie descubre que el movimiento no lo encabezaban seres de 18 con tote bag y cuarzos, sino figuras bastante mayorcitas cuyo concepto de “estar al día” es tener Facebook actualizado.

Y sí, por si había dudas, detrás de esta supuesta protesta juvenil estaba gente muuuy afin a Ricardo Salinas Pliego, que últimamente anda metido en cada narrativa pública como si fuera su propio reality show. O sea, la “generación z”, según esta versión alternativa, ahora incluye población con historia crediticia desde el 2002.

Pero no se quedaron ahí: también se asomaron figuras vinculadas al PRI y PAN, literal personajes de 35, 45, 55 años… ya en edad de ser madres, padres o hasta abuelos jóvenes de la verdadera gen z. Nada grita “fresh, joven y auténticx” como un contingente de políticos con camisa fajada tratando de apropiarse de un movimiento social.

Y es que esa es la parte más descarada: usar un lema popular entre juventudes (el de organizarse, marchar y cuestionar al poder) para apropiarse de un movimiento legítimo que sí nació desde abajo, entre colectivos estudiantiles, activistas digitales y comunidades online que llevan años haciendo resistencia real.

La marcha intentó camuflarse con lenguaje juvenil, pero falló en lo más básico: ninguna movilización genuinamente gen z empieza en un noticiero nocturno ni se difunde en spots que parecen creados por un equipo de marketing de 2010. No funciona así, bb. Así no se convoca a una generación que todo lo organiza desde su celular.

Porque si algo se sabe es que la gen z se mueve desde Instagram, TikTok y Discord. Sus protestas nacen en historias, en trend alerts, en mensajes cifrados entre comunidades, no en entrevistas en medios tradicionales que justo esa generación ya ni siquiera consume. La marcha se sentía más como un evento patrocinado que como un acto espontáneo.

Y la ironía máxima: mientras esta marcha se vendía como “juventud alzando la voz”, la verdadera gen z estaba en redes burlándose del intento torpe de apropiación. Esa generación, que creció detectando cringe a nivel profesional, lo identificó en menos de 3 segundos.

Al final, lo que dejó esta marcha fue la confirmación de lo que ya se sabía: cuando un movimiento es auténtico, nace donde la gente realmente está. Y hoy, la generación z está online, organizada entre sí, sin padrinazgos políticos ni empresarixs millonarixs jugando a ser jóvenes por conveniencia.

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Hugo Gava

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