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“Una noche de recuerdos: 2000’s X Siempre en la Arena CDMX”

El sábado 27 de septiembre de 2025, la Arena CDMX vivió una noche de nostalgia. Desde antes de las 9 de la noche, filas de generaciones se entrelazaban: jóvenes que vivieron de lleno los 2000, niños con curiosidad, adultos que buscaban huir por unas horas de la rutina. Porque 2000’s X Siempre no prometía solo un concierto: era una máquina del tiempo.

Cuando las luces bajaron y se encendieron los primeros focos en punto de las 9:15pm, el aire vibró con esa mezcla de emoción, expectativa y dulzura que sólo los recuerdos pueden provocar.

Empezó el show con los acordes de “El ritmo de la vida” de Amigos por Siempre, con artistas que regresaron al escenario como si nunca se hubiese ido el reloj. Martín Ricca, Yurem, Lalo Brito, entre otros, salieron con vestuarios que evocaban series como Cómplices al rescate, Amigos x Siempre, Alegrijes y Rebujos, Aventuras en el Tiempo — melodías que no solo se cantaban, se vivían.

Aunque los años han pasado, esas canciones siguen ahí, firmes, con la capacidad de provocar sonrisas y lágrimas. Hubo pausas emotivas, cuando los intérpretes bajaban el volumen para recordar detalles, dedicatorias, un “gracias por estar aquí” que se sentía sincero. El público respondía bailando, saltando, sacando el celular para grabar —no solo para presumir, sino para retener fragmentos de esa magia.

Hubo también momentos de sorpresa: como High School Musical El desafío. Donde artistas como Jorge Blanco, Stephie Caire, Cristobal Orellana, Mariana Magaña y Jerry Velazquez se reencontraron después de 18 años para interpretar éxitos como Fútbol, El Verano Terminó y Breaking Free.

Los covers no pudieron faltar, se le brindó tributo a los grandes artistas de los 2000’s como Belinda y RBD entonando temas como «Ángel» y «Nuestro Amor» que la Arena recibió con tanto gusto.

Al cierre, con un broche cargado de energía todos los artistas reunidos, luces cegadoras, coros unánimes para interpretar We’re All In This Together, quedó la sensación de que algo importante había pasado. No solo un concierto, sino un rito colectivo: recordar que los 2000’s fueron más que modas, que las canciones infantiles fueron himnos, que la niñez y juventud compartida dejan huellas imborrables.