El pasado domingo 25 de septiembre la Ciudad de México fue testigo de un día histórico para el sector del entretenimiento, un hecho sin precedentes que será tema de conversación por mucho, pero de verdad mucho tiempo y no por sus protagonistas, sino por lo arriesgado que fue el querer hacer eso.
Dicho día se te Ian programada la presentación de un grupo de musica popular que últimamente es muy querido entre personas de una razón social muy específica y uno que otro de mayor posición, grupo que ha sido asociado con temas de caos y descontrol en múltiples conciertos al no querer acabar a tiempo, o en su defecto a ter.inar totalmente alcoholizados convirtiendo lo que debería ser un show de calidad para el público en una peda entre amigos para ellos y su banda, porque eso sí, ni el hecho de haber llegado a presentarse en lugares como Coachella los han hecho madurar ni dimensionar el daño que provocan socialmente, pero bueno, ese no es el tema, el punto es que dicho evento fue promovido a lo grande y en cuestión de semanas, sin dar tiempo a qué alguna persona pudiera planear bien su asistencia o en su defecto para que los negocios pudiesen tener contemplado dicho día para no trabajar, un evento del que incluso gobiernos municipales del Edo de Méx se encargaron de ofrecer traslado gratis para la gente (así es, el famoso ACARREO) por lo que ya se pronosticaba que podía llevar a ser algo muy grande.
Desde una noche antes ya se podía ver en las zonas colindantes con el Zócalo a gente acampando para ser de los primeros en ingresar porque SE SUPONÍA que el acceso iba a ser controlado para evitar el ingreso de alimentos y bebidas y obviamente de artículos que pusieran en riesgo la vida de los demás. Y a pesar de que ya se encontraba mucha, pero encerio mucha gente en la zona, no tuvieron la delicadeza de poner cercos más resistentes y en lugar de tener un acceso controlado todo empezó realmente mal, con un portazo abismal que no solo generó caos, sino que provocó que personas ingresaran incluso en zonas restringidas con tal de llegar hasta adelante, no había absolutamente nada de seguridad, porque eso sí, todo lo relacionado a seguridad y protección civil iba correr a cargo de la SSC, porque por alguna extraña razón ahora no quisieron incluir a los ya conocidos elementos de Lobo para poder tener a gente capacitada en el lugar, nooo, para que, si los policías solitos pueden, bueno, eso era lo wue pensaban al menos.
Una vez dado el portazo se logró llenar el primer cuadro de la explanada y solo bastaron entre 4 y 5 horas para que el Zócalo entero quedará en su máxima capacidad, por lo que en un inicio la policía empezó a pedir que las personas que no se encontraban dentro de la explanada hicieran el amable favor de desalojar la zona ¿Hicieron caso? Obviamente no, incluso empezaron a acomodarse para ver PARADOS el concierto desde una pantalla, hecho que nunca había sucedido y no porque no se quisiera, sino que por cuestiones de protección civil so puede haber gente en la zona de la plancha del Zócalo, no en las calles aledañas ni en la otra manzana; esto debido a que si en dado caso hubiera ocurrido algo grave, la gente pudiera dispersarse rápido y sin tantos problemas, pero bueno, el punto era juntar gente a como diera lugar.
Previo al concierto mucha gente tuvo que abandonar el lugar en carácter de urgencia debido a justamente que eran demasiados y la presión de unos contra otros generaba una falta de aire en el cuerpo de chicos y grandes al punto en el que los policías no se daban abasto entre aquellos que tenía que evitar que alguien quisiera pasarse de listo y subirse al escenario y tener que socorrer a los asfixiados, y la solución más apropiada según ellos fue mi más ni menos que mojarlos, porque mojados ya respiran mejor ¿No?
Llegadas las ocho de la noche, el show empezó con Ghetto Kids cómo teloneros, llenando del mejor flow a los asistentes con temazos cómo «Coqueta», «Ojos Chiquitos» o «Tra Tra Tra», un set que si bien podía haber durado mucho más los cerró a solo poder presentar un par de temas para animar a la gente antes de que todo empezara.
Una vez iniciado el concierto estelar los ánimos estaban a flor de piel y según el reporte preliminar común saldo relativamente verde cayendo en lo amarillo con un par de decenas de personas asfixiadas, pero otros cientos de miles muy contentos de ver a su banda favorita gratis.
Según dió a conocer el Gobierno de la CDMX había un total de 280 mil personas entre el zócalo y sus calles aledañas, por lo que se batió el record de mayor asistencia a un evento masivo en México, logró que le pertenecía anteriormente a Shakira y Justin Bieber quienes empataron con show de 220 mil personas reunidas (el cupo máximo del primer cuadro del Zócalo).
Si bien las cifras son reales, cabe aclarar que esto pudo haber provocado graves problemas, porque había 40 mil personas de más en la zona que podía dificultar el acceso de personal de seguridad o salud al lugar en caso de que se requiera. Vaya suerte la que tuvo el gobierno al no tener mayores problemas está noche, porque con tanta gente hubiera sido algo históricamente trágico.
En conclusión, el gobierno de la CDMX se enfocó tanto en acarrear cuánta gente pudieran sin antes ponerse a pensar en la seguridad de los asistentes. Porque la gente importante no estaba entre el público, sino en los edificios continuos seguros y resguardados contra cualquier peligro.