Conciertos

Los Polinesios: JUMP – Un show futurista afectado por su audio

La tarde del domingo 12 de junio se llevó a cabo el segundo show de Los Polinesios en el emblemático Auditorio Nacional, y aunque no lograron que fuera sold out, la euforia estremecía el coloso de reforma con los gritos de miles de niñas y niños que venían frente a ellos (aunque a la distancia) a sus ídolos. Tres hermanos originarios de la CDMX que un día decidieron hacer videos de bromas sin saber que eso cambiaría para siempre sus vidas.

El espectáculo comenzó puntual, 5:30 de la tarde con un exterior extremadamente cálido mientras al interior el Auditorio se pintaba de colores con una escenografía futurista y un montaje de primer mundo. Cabe recordar que tras la pandemia este recinto recibió una remodelación en cuanto a su sistema de audio e imagen, incluyendo sistemas de audio de primer mundo y pantallas 4K que mejoran la experiencia de los que se encontraban en la parte alta.

De principio a fin el espectáculo de maneja dentro de una historia distópica que va más allá de los límites de la imaginación, creando un mundo futurista sobre un escenario que solamente requirió de una pequeña escalinata y unas pantallas para hacer algo impresionante. Y que decir de los vestuarios, un destello de plateado con prácticamente todos los colores del arcoiris, manteniendo una esencia uniforme sin buscar más que resaltar a los tres protagonistas de la historia.

Si bien el entorno, montaje y hasta vestuarios son impresionantes, su ingeniero de audio dejo mucho que pensar al delatar el incómodo playback del evento, al escucharse fuerte y claro cada una de las canciones (con todo y gritos) pero con distorsión las pocas o muchas cosas que decían Karen, Lesslie y Rafa

Pasando el intermedio, el show mantenía ese ritmo fluido cargados de canciones que a pesar de lo que uno creería los fans si se saben, tal vez incluso más que el himno nacional, canciones que coreaban con todo el corazón hasta llorar o vivir uno de los momentos más dices de sus vidas, un momento que los cambiará para siempre, de esas cosas que posiblemente nunca olvidarán. A momentos el lugar se llenaba de manos que formaban el popular emblema de Los Polinesios, esas manos que desde hace ya varios años se convirtió en su firma y en la forma de identificar a sus fans de corazón. Es curioso como aunque ya pasaron 10 años desde sus inicios, Rafa, Karen y Lesslie se mantienen vigentes en su público, principalmente entre los niños, aunque también es importante destacar que tanto el show como el contenido que general últimamente es una forma relativamente literal de decir «ya no somos lo que éramos antes», «hemos madurado y nuestro contenido con nosotros», desde mostrar una faceta más romántica y sería como lo es una boda o una relación formal, hasta dejar claro que cada uno de ellos ya tiene su propia vida y hacen sus cosas por separado.

A pesar de no tener muchísimos cambios de vestuario o momentos así llenos de escenografías y efectos, el show cumple con sus fans al regalarles un momento íntimo dónde cantaron, bailaron, lloraron y consumieron azúcar como posiblemente no lo hacían en mucho tiempo o tal vez nunca.

En cuanto a la duración del espectáculo si podríamos decir que fue extremadamente corto, ya que al parecer es de dos horas, sin embargo, hubo intermedio por lo que ese tiempo es un espacio muerto dónde no hubo nada de nada. Por lo que el show termina siendo de entre una hora y cuarenta y cinco minutos o menos; hubieran jalado a algunos amigos youtubers o músicos como teloneros o algo similar para hacer aunque sea una horita más, dos horas es muy poco, bueno, al menos para el precio que tenían las entradas (que por cierto no se agotaron).

Al final tenemos un momento aún más alegre y lleno de una vibra muy feliz en el que cantan uno de los temas que los impulso a crear este concepto el cual hasta los que no son fans lo conocen (o conocemos) y que decir de ese «Polinesios, Los Amoooo» que ya se convirtió en su firma de todos y cada uno de los vídeos, eventos y momentos que los caracterizan.

En conclusión, «Los Polinesios: JUMP» nos deja ver a unos hermanos Velázquez maduros y renovados que viajan por un mundo distópico buscando demostrar que pueden hacer más que solo bloggear o hacer tutoriales. Una transición curiosamente increíble del internet al entretenimiento en vivo. Ya quiero ver el resultado de la filmación.

Queja del autor hacia el recinto (totalmente ajena al espectáculo)

Una queja personal de su servidor hacia el personal del venue, es que con todo y las tres revisiones que hacen al entrar, optaron por hacer un drama en medio show por una GoPro de hace 5 años, una simple camara que graba igual que cualquier otro celular y por la que me trataron casi casi como delincuente. Era más lógico hacer eso por un celular que ya graba en 4K que por una pequeña e inocente camara de bolsillo que ha presenciado más conciertos y espectáculos de los que se esperaba. Incluso en el área de guardarropa se impresionaron al ver cómo llegaba con ni más ni menos que una camarita, esperando que dejara una cámara profesional o un lente no tenía más que eso, una handycam de 5 x 10 y una mochila de 30 x 20. Ya mejor aproveché y dejé mi sudadera para no andar cargando.

Avatar de Hugo Gava

Hugo Gava

Creador libre de etiquetas, todologo de tiempo completo. Así como me encuentras en el cine disfrutando de una buena película me puedes encontrar en un concierto o festival de música. Haciendo historia #ALoLoco