Super Bowl, ese día que todo norteamericano espera para encender la parrilla y disfrutar de una carnita asada y guacamole mientras ven un partido de football, el primer gran evento del año y el más rentable de Estados Unidos en casi todos los sentidos. Una fecha que este año no logró tener el mismo impulso en redes que años anteriores, con equipos que rara vez suelen destacar y un Halftime Show de que se esperaba mucho y a la vez poco.
A mediados de 2012 la NFL confirmó que Snoop Dogg, Mary J. Blige, Eminem y Kendrick se unirían a Dr. Dre en un show el cual describían como algo ‘sin precedentes’ con 5 leyendas del hip-hop que podrían a todos a cantar algunos de sus más grandes éxitos en una noche que harían brillar una vez más el So-Fi Stadium, recinto que en 2021 se caracterizó por recibir algunos de los más importantes espectáculos del año y que además se convertiría en el punto de encuentro para los aficionados del foot en la edición cincuenta y seis de este importante partido.
Los minutos pasaban, a veces rápido, a veces lento. La mayoría solo esperaba a que concluyera la primera mitad del partido para el tan esperado show, un espectáculo del que no se hablaba mucho y que se mantuvo bajo los más estrictos estándares de confidencialidad. Tanto así que una vez iniciado el montaje nadie comprendía lo que sucedía.
Luego de más de 8 minutos de montaje (demasiado en comparación con otros años) todo estaba listo para iniciar con los 15 minutos más esperados de la noche, el show por excelencia y del cual casi todos los artistas buscan formar parte en algún momento. Los nervios se percibían en el staff, Snoop fumaba un porro para calmarse y todos empezaban a ver lo que pintaba para ser un show muy simple, una hilera de sets y un croquis que representaba la costa oeste de California con elementos característicos de la cultura afroamericana.
Snoop Dogg y Dr. Dre fueron los encargados de iniciar la fiesta, dos grandes leyendas de la escena urbana estadounidense recordando algunos de sus principales éxitos y temas que los ayudaron a llevar a todo el mundo. Un inicio simple, pero eficaz para tratar de prender el ánimo lo más posible.
Una sorpresa sin duda alguna fue la participación de 50 Cent quien había mantenido muy bien guardado el secreto de su participación, surgiendo como todo un Spiderman desde el techo cantando uno de sus más icónicos temas
Conforme avanzaba el tiempo la euforia disminuía más y más dejando a Mary y Lamar con presentaciones súper X que pasaron desapercibidas por lo poco entretenidos que fueron. Y fue ahí cuando surgió desde lo profundo de un set el tan esperado Eminem cantando «Sing For The Moment» mié tras veíamos como Dr. Dre seguía jugando al DJ y empezaba a cantar Still Dre.
Al final del show no quedó nada más que un homenaje a esa música que puso en el mapa a Compton y el legado que ha dejado el hip-hop en la cultura norteamericana sumado a un homenaje a los más de 40 años de trayectoria de Dr. Dre.
En conclusión, este show de medio tiempo no logra llegar a los estándares de producción de algunos de sus antecesores y se enfocan en dedicar 15 minutos a la trayectoria del mejor rapero de todos los tiempos y el barrio que lo vio crecer.