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Iztapalapa logró reunir a más de dos mil personas para ver el Eclipse Lunar

El Cerro de la Estrella rememoró su función como un centro astronómico desde el cual las culturas prehispánicas observaron los astros

La noche del domingo 15 de mayo, el techo del Museo Fuego Nuevo de la Alcaldía Iztapalapa ubicado a la mitad del Cerro de la Estrella, se convirtió en un observatorio astronómico –como lo fue en el México antiguo–, desde el cual cerca de 2 mil personas apreciaron el eclipse total de luna, un fenómeno natural que en esta ocasión fue visible en nuestro país y en la mayor parte del Continente Americano.  

La convocatoria abierta a la población, así como las transmisiones en vivo de los momentos más importantes del eclipse, vistas por cerca de 43 mil 500 personas en las redes de la Alcaldía, fueron acciones impulsadas con el fin rememorar y restituir la función astronómica que durante siglos tuvo el Cerro de la Estrella en la época prehispánica, pues desde este lugar, quienes habitaron el Huizachtépetl –como se le llamaba a este cerro y volcán extinto– realizaron registros del movimiento de los astros para definir calendarios y predecir eventos astronómicos.

Arturo Montero, doctor en Antropología, fue uno de los especialistas encargados de hacer intervenciones para hablar sobre el registro de los eclipses en la época prehispánica. “Ustedes pueden ver aquí a los sabios de la antigüedad, de verdad eruditos. La ciencia del México antiguo tuvo la capacidad de poder predecir cuándo sucederían los eclipses. No solamente es el mito y la tradición, es también la ciencia que permitió a los ancestros conocer el movimiento de los cielos. Justamente la astronomía prehispánica es uno de los grandes logros de nuestros ancestros que no debemos olvidar”, explicó el especialista a los visitantes que llegaron por su cuenta y en el transporte público facilitado por la Alcaldía.

Niños, niñas, jóvenes, adultos y personas mayores llegaron al museo desde las 9 de la noche para observar el eclipse desde los telescopios instalados para la ocasión y escuchar las intervenciones de astrónomos que describían el fenómeno y la importancia de valorar este momento, ya que no siempre es posible apreciar los eclipses debido a la rotación de la tierra.

“Es algo muy importante porque la gente debe de saber qué es la astronomía, la importancia que tiene la luna y el sol, los eclipses y el efecto lunar sobre la tierra, y más ahorita con los cambios de clima. Es importante echarse un clavado para estudiar un poco y apreciar esta belleza que Dios nos pone a la vista. Es muy importante el que no lucren con la cultura y que se abran espacios de este tipo para que la gente se pueda enterar”, expresó Javier Salinas Ramírez, un ciudadano que dice ser aficionado a este tipo de eventos.   

Silvia Jazmín Corona, una mujer de mediana edad, comentó también la necesidad de generar más actividades del tema: “Está bien que acerquen estas actividades, porque no muchos conocemos los telescopios; hay niños que no los conocen y que mejor que haya sido con este hermosísimo eclipse de luna”.

A las 21:30 horas, la luna entró en la penumbra, la zona más débil de la sombra, ya que la penumbra es la región en la que sólo una parte de la fuente de luz se oscurece por otro cuerpo, en este caso la tierra.

Una hora más tarde, a las 22:30 horas, el museo lucía lleno de personas quienes se turnaban los telescopios para ver la fase más espectacular, “la umbra”, donde la luna comenzó a teñirse de un color rojizo, pues la umbra, es la zona más oscura de la sombra de la tierra. En la transmisión en vivo de este momento, Aarón González, responsable del Museo Fuego Nuevo, explicaba a los seguidores, que la luna vista desde la tierra toma esa tonalidad debido a que nuestra atmósfera filtra la luz, conservando únicamente esta coloración popularmente llamada como “Luna de sangre”.

Cuando el eclipse llegó a su punto máximo a las 11 de la noche con 11 minutos, la luna se pudo apreciar totalmente roja, redonda, majestuosa. El ánimo en el público era festivo y de sorpresa. Paulatinamente, a las 23:30 horas, la gente comenzó a retirarse con la sensación de haber presenciado un momento único e irrepetible.  

El eclipse total de luna es un evento astronómico que sucede cuando la tierra se interpone entre el sol y la luna, generando un cono de sombra que oscurece nuestro satélite natural.

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