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Salón de Cabildos mostrará el surgimiento de arqueología mexicana

Presentan 10 fotografías sobre el descubrimiento de los monolitos Coatlicue, la Piedra del Sol y la Piedra de Tízoc

El Salón de Cabildos del Antiguo Palacio del Ayuntamiento recinto histórico de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, presenta la exposición fotográfica “Hallazgos Arqueológicos en Tiempos de Revillagigedo”, que aborda los hallazgos que se encontraron en el siglo XVIII en la entonces Plaza Mayor, hoy Zócalo, en la Nueva España.

Bajo la curaduría de María Guadalupe Lozada León, directora de Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural de la Secretaría de Cultura capitalina, en los Arcos del Antiguo Palacio del Ayuntamiento se muestran en gran formato las imágenes de los monolitos de la diosa Coatlicue; la Piedra del Sol o Calendario Azteca y la Piedra de Tízoc, halladas agosto de 1790, diciembre de 1790 y diciembre de 1791, respectivamente.

Los visitantes podrán observar fotos de grabados de la obra del astrónomo, anticuario y escritor novohispano Antonio de León y Gama, que hacen referencia a la misma Coatlicue, acompañados de una descripción sobre su ubicación exacta, hora de hallazgo, fecha y traslado. De la misma forma, se muestran grabados de la Piedra de Sol y de cómo era la Plaza Mayor en el siglo XVIII.

A través de imágenes fotográficas, se presentan dos expedientes, uno sobre la Coatlicue y otro de la Piedra del Sol, escritos por don José Antonio Cosío, que en aquel tiempo era el capataz de la obra de la Plaza Mayor, en los cuales informaba al Conde de Revillagigedo cómo se encontraron ambas piezas, ocurrido en 1794.

De igual forma, se exhiben planos que hablan de la ciudad en esa época y su transformación; entre ellos los trazos arquitectónicos de Ignacio de Castera Obiedo, que versan sobre el saneamiento de la capital, todo mediante fotografías y reproducciones.

La importancia de Hallazgos Arqueológicos en Tiempos de Revillagigedo” es mostrar el surgimiento de la arqueología mexicana, la cual tuvo como factor detonante la llegada, en 1789, del segundo Conde de Revillagigedo, Juan Vicente de Güemes Pacheco de Padilla y Horcasitas, para ejercer el cargo de virrey de la ciudad, que para entonces alcanzaba los 131 mil habitantes y era la capital más poblada del continente americano.

Este gobernante criollo, nacido en La Habana, Cuba, se empeñó en promover el orden y ordenó una serie de mejoras urbanas como el sistema de drenaje, recolección de basura, alumbrado público y el empedrado de las calles, entre otros servicios.

Entre las obras se incluyó el arreglo de la Plaza Mayor, a cargo de Miguel Constanzó, y en diciembre de 1789 la zona se despejó de puestos ambulantes y la horca, utilizada en las celebraciones de proclamación de Carlos IV. Una vez concluidos esos trabajos, se demolió la barda atrial de la Catedral, se retiró la fuente ubicada al centro de ese espacio, así como una columna con el busto de Fernando VI.

Posteriormente, se procedió a realizar la nivelación del piso y durante estos trabajos, de manera inesperada, se encontraron varias piezas pertenecientes a la cultura mexica, en las que destacaron tres: la Coatlicue, la Piedra del Sol y la Piedra de Tízoc.

Con estos hallazgos, y el interés de Revillagigedo por su conservación y estudio, quedó de manifiesto que después de 250 años de la caída de Tenochtitlan, los temores del pasado se desvanecieron y las autoridades virreinales comenzaran a estimar la importancia de reunir una colección de objetos prehispánicos para su entendimiento y conservación en lugar de su destrucción.

Hoy las tres piezas se ubican en la Sala Mexica del Museo Nacional de Antropología, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a donde fueron trasladadas en 1964, después de haber estado en diferentes sitios. La Coatlicue fue llevada al patio de la Real y Pontificia Universidad de México que se ubicaba en actual calle de Erasmo Castellanos Quinto, (entre Venustiano Carranza y Corregidora), en la Plaza del Volador, a un costado del Palacio Virreinal, donde hoy se localiza la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

El mal llamado “Calendario Azteca” fue adosado a la torre poniente de la Catedral Metropolitana y la piedra de Tízoc, que se localizó frente al atrio del templo religioso, se volvió a enterrar hasta que en 1823 se permitió que el inglés William Bullock hiciera una copia para una exhibición en Londres.  Al año siguiente, el presidente Guadalupe Victoria ordenó su traslado al Museo Nacional, en la calle de Moneda, lo que significó el nacimiento de la arqueología mexicana.

 “Hallazgos Arqueológicos en Tiempos de Revillagigedo”, se presenta en el marco de la conmemoración por los 500 años de Resistencia Indígena, México-Tenochtitlan, permite ver la fusión entre periodo prehispánico con novohispano y el sincretismo entre ambos periodos.

Como actividad alterna, la muestra fotográfica tendrá una visita guiada durante la “Noche de Museos”, este próximo 25 de agosto, donde se hablará sobre estos hallazgos arqueológicos.  La cita es a las 17 horas con previo registro a salondecabildos1@gmail.com, con cupo limitado de visitantes. El acceso se realiza bajo las medidas sanitarias como el uso obligatorio de cubrebocas y aplicación de gel antibacterial.

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